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20Feb2019

La estimulación temprana puede iniciar desde el embarazo, ya habrás oído que hablarle, contarle un cuento, ponerle música, luces y sonidos, van a ocasionar reacciones en el bebé, se va a mover más o va a reaccionar al estímulo que le estás proporcionando.

Cuando tu bebé nace, cada caricia, cada palabra y cada cosa que hagas, lo está estimulando y le da herramientas para aprender del medio que lo rodea.  Los bebés conocen el entorno a través de sus sentidos, así que vamos a ofrecerle estímulos que le permitan un adecuado desarrollo a partir de esto.

ESTRATEGIAS BÁSICAS PARA ESTIMULAR A TU BEBÉ EN CASA

  1. HablarleHáblale a tu bebé mientras lo bañas, lo vistes, lo cambias, le das de comer o le juegas; cuéntale lo que estás haciendo, qué parte del cuerpo estás lavando, si lo que come es caliente o frío, si la cobija es suave, si el sonajero es rojo, en fin descríbelo todo. Así trabajas el área sensorial, la conciencia de su cuerpo y el lenguaje.
  2. MasajesHazle masajes a tu bebé con crema o aceite vegetal, es importante que no lo hagas antes o después de comer. Inicia por las piernas, que es la parte menos sensible del cuerpo, con las dos manos haz movimientos de arriba hacia abajo como “ordeñando” la pierna, repite el ejercicio con la otra pierna. Toma su pie y gíralo en círculos suavemente en las dos direcciones, luego acaricia con una presión suave la parte de arriba del pie desde el tobillo hacia los dedos, con el pulgar, haz círculos en la planta del pie, por último, con el índice y el pulgar toma cada dedo del pie y estíralos suavemente hasta que tus dedos se resbalen hasta la punta del de tu bebé, hazlo en todos los dedos y repite los mismos ejercicios en su otro pie. Ahora toma uno de sus brazos y realiza el mismo movimiento de “ordeño” de las piernas, desde la axila hasta la muñeca, toma su mano y gira la muñeca en círculos suaves en las dos direcciones, con tu pulgar traza círculos pequeños en toda la palma de la mano y repite el mismo ejercicio de los dedos del pie con los dedos de la mano; realiza los mismo ejercicios con el otro brazo y mano. Junta tus manos como si estuvieras rezando en la mitad del pecho de tu bebé, luego abre tus manos y deslízalas hacia los lados apretando con suavidad tus palmas sobre su pecho, repítelo varias veces. Ahora alternando tus manos, coloca una en la parte superior de su pecho, Acarícialo con suavidad hacia abajo por todo su tronco repitiendo este movimiento varias veces. Ahora acuesta a tu bebé boca abajo, haz círculos pequeños con las puntas de tus dedos a cada lado de su espina dorsal, desde el cuello hasta las nalgas. Termina con caricias firmes y largas desde los hombros hasta los pies. Una vez terminado el masaje, ponle el pañal, abrázalo y si es el momento, dale pecho. El masaje lo relaja y fortalece el vínculo mamá-bebé, seguramente se quedará dormido o muy tranquilo. Este masaje, le ayudará también a dormir mejor en la noche, así que entre el baño relajante de la noche y la pijama, es ideal que hagas un masaje para que pueda dormir tranquilo.
  3. LéeleLéele un cuento. Dedica un momento del día para leer cuentos, sin suprimir el que leen antes de dormir; los cuentos son una herramienta maravillosa para que los niños desarrollen habilidades y aprendan sobre diferentes temas, además desde muy pequeños están adquiriendo el hábito de la lectura. Así estimulas su lenguaje, le abres la puerta a historias maravillosas y le enseñas a manejar situaciones difíciles para él.
  4. Tarjetas didácticasHacer tarjetas caseras en negro, blanco y rojo sobre diferentes temas te van a ayudar mucho, por ejemplo: de animales, de su familia, los colores, etc., y cuando sea más grandecito puedes hacerlas también de colores.
  5. TexturasUtiliza lo que tengas a tu alcance: esponjas, plumas, pelotas, telas diferentes, cepillos, etc., van a permitirle a tu hijo explorar diferentes texturas. Fíjate en sus reacciones porque no todas las texturas son agradables para todos los bebés, si no le gusta, mejor no lo hagas; esto te ayudará a conocer lo que le gusta y lo que no.
  6. MúsicaLa música es maravillosa para estimular a tu bebé, puedes hacer sonidos suaves en un oído y luego en el otro, acostado boca arriba y luego boca abajo para que levante la cabeza y busque la fuente de sonido. Baila con tu bebé alzado todo tipo de música, cántale, cómprale instrumentos y hagan una banda, jueguen con pañuelos al ritmo de la música y cambia el volumen y el tono de vez en cuando para que escuche otras frecuencias y ritmos.

    Recomendaciones

    Estimula los dos lados del cuerpo en la misma cantidad y de la misma manera, ten en cuenta que hay momentos para estimular a tu bebé y también momentos de descanso y tranquilidad, no olvides que puedes sobre estimularlo si te excedes en los ejercicios, cuando le hagas una actividad sensorial que lo altere o emocione, procura terminar con una actividad más tranquila y relajante.

 

Existen muchos ejercicios diferentes para estimular a tu bebé y de pronto tu casa se te queda corta para hacerlos, una piscina de pasta, pintura con el cuerpo, entre otros; es por eso que te recomiendo complementarlo con un centro de estimulación donde contarás con profesionales capacitados que podrán no sólo enseñarte la mejor manera de estimularlo sino que también te orientarán sobre la etapa de desarrollo de tu bebé y las pautas de crianza que podrás usar en casa; además realizarán ejercicios que en casa probablemente no harás.

1Feb2019

Para nuestros niños , una de las mejores experiencias durante la infancia va a ser ir al colegio, hacer nuevos amigos y desarrollarse rodeados de pequeños muy diferentes y los que aprenderá cosas nuevas cada día.

Es en este momento de sus vidas en las que podemos ayudarlos a desarrollar las habilidades blancas que son aquellos atributos o capacidades personales que nos permiten interactuar con otras personas de manera efectiva, y crear vínculos positivos que nos ayuden a alcanzar un óptimo bienestar personal y para los demás.

“Las habilidades blandas pueden ser aprendidas o desarrolladas desde muy temprana edad, y potenciadas a lo largo de la vida. Por eso, es importante considerar que, como cualquier aprendizaje, es un proceso de prueba y error por el que pasa el niño para lograr interiorizarlas”, menciona Camila Bossano, Master en Desarrollo Social y Coordinadora de Desarrollo Personal de Innova Schools.

Estas se diferencian de las habilidades duras en tanto que estas últimas se refieren a las competencias que las personas aprenden para ejecutar tareas específicas y que se relacionan con el currículo académico. Por ejemplo, la habilidad matemática, la lectura, la biología, los idiomas, etc. Las habilidades blandas, en cambio, pueden aplicarse a cualquier situación o tarea porque se tratan de la forma en la que la persona se enfrenta a dicha situación.

Para potenciar las habilidades blandas de los niños, las madres deben tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. Enseñar con el ejemplo: pocas veces se ven niños empáticos o perseverantes donde los padres o los maestros no lo son. Por eso, es importante que haya preocupación por demostrarle constantemente, a través de acciones, las habilidades blandas que se desea que el niño desarrolle.

2. Permite resolver sus problemas: las situaciones problemáticas o retos que se presentan en el camino son oportunidades maravillosas para desarrollar y poner a prueba las habilidades blandas. Por ejemplo, si el niño olvida sus útiles en casa, debe resolverlo solo, aprenderá a pedir ayuda cuando lo necesite (pidiendo prestado un lápiz), desarrollará la gratitud (al agradecer a su compañero), impulsará su responsabilidad (tratará de no olvidar sus cosas) y aumentará su autoestima (resolviendo su problema por sí mismo).

3. Bríndale espacios artísticos y deportivos: las artes y el deporte son medios ideales para el desarrollo de habilidades blandas, ya que, no solo potencian la creatividad, sino que exponen al niño a situaciones de expresión complejas y lo ayudan a descubrir fortalezas y debilidades que podría no haber identificado.

4. Motívalo a realizar voluntariado: el trabajo voluntario es una de las actividades más enriquecedoras y un espacio que propicia el desarrollo de habilidades blandas. Cuando el niño sale fuera de su zona de confort, le asignan responsabilidades importantes, entiende y experimenta el impacto de su trabajo y se relaciona con personas distintas a él; todo su mundo cambia. El voluntariado desarrolla empatía, trabajo en equipo, resiliencia, control emocional, gratitud, y muchas otras habilidades que son tan importantes para nuestro bienestar.

5. Ayúdalo para identificar sus habilidades blandas: es importante que el niño identifique y sepa la importancia de estas habilidades. Cuando muestre ser empático con alguien, es importante reconocérselo. Si demuestra perseverancia en una materia, también. Al tener presente y reconocer las habilidades, permite que se interioricen con mayor facilidad.

Finalmente, es importante recordar que no hay un límite de edad para desarrollar estas habilidades y que nunca es tarde para empezar.

Inperfectas mamá

1Feb2019

Exámenes, exámenes y más exámenes. Y aun así, en muchos países de todo el mundo, los estudiantes no parecen progresar de la manera esperada a pesar de todos los esfuerzos. Todas estas pruebas tratan de medir los resultados de aprendizaje en materias clave como lenguaje, matemáticas y ciencias, pero se presta poca atención al desarrollo de carácter, la mentalidad y de otras habilidades no técnicas que son importantes para el éxito, no sólo en el ámbito escolar sino más adelante en la vida.

De hecho, el premio Nobel James Heckman, así como muchos otros, argumentan que el desarrollo socioemocional es igual de importante que el cognitivo. De hecho, es fundamental para el aprendizaje permanente. Los niños que aprenden a controlar y gestionar sus emociones son más capaces de concentrarse y resolver problemas. En este sentido, un reciente informe titulado Habilidades para el Éxito: apoyo y evaluación de hábitos fundamentales, mentalidad y habilidades  por Melissa Tooley y Laura Bornfreund me llamó la atención. A pesar de que las investigaciones han demostrado la importancia de poseer estas habilidades, los autores señalan que su enseñanza solo se encuentra en programas preescolares de alta calidad, donde se preste debida atención al desarrollo de habilidades como colaboración, perseverancia e inteligencia emocional. En el preescolar y la primaria, la tendencia más fuerte es hacia el desarrollo de habilidades académicas. Pero no me malinterpreten. No me cabe la menor duda de que todos los niños tienen que aprender a leer y escribir correctamente. Sin embargo, sí parece que el aprendizaje académico debe ir de la mano del desarrollo de habilidades emocionales claves. Por otra parte, estas habilidades son maleables y pueden continuar siendo desarrolladas y afinadas incluso en la adolescencia.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Como primer paso, tenemos que volver a la educación preescolar. Tenemos que tomar nota de la importancia que estas tienen en el desarrollo holístico del niño y en la promoción de un clima escolar positivo en programas de calidad. El juego creativo, la socialización y el trabajo en equipo son las características principales de este tipo de programas. Vuelvo a pensar en las visitas que hice a los centros preescolares de Reggio Emilia en Italia hace muchos años y en el ambiente increíblemente enérgico  que existe allí. Claramente, del preescolar y en adelante, el clima escolar y la escuela pueden tanto ayudar a promover como desacelerar el desarrollo de habilidades para el éxito. El mejor profesor del mundo no será capaz de superar las barreras que coloca un ambiente educativo negativo. Por último, en cuanto a las pruebas, una evaluación más integral de los estudiantes, que balancee la medición de habilidades académicas con pruebas formativas podría ser más útil para maestros, padres y estudiantes.

Aimee Verdisco

Especialista líder en la División de Educación

1Feb2019

Cuando somos padres, todos sin excepción QUEREMOS, soñamos y esperamos que nuestros hijos sean “felices”, sanos y logren ser exitosos y autónomos en su vida.  Qué padre no desea evitarle sufrimiento a su hijo? Incluso, en mi caso, he experimentado el deseo de “quitarles” una enfermedad o malestar a mis hijos para sentirlo yo…. Hasta allá llegamos por nuestros hijos…  ¡Nos quitamos el pan de la boca!, Diría mi mamá.

Es el ideal que cualquier niño despierte en sus padres un deseo de entrega absoluta; la cuestión está en ¿qué entendemos por entrega?, ¿qué es lo que realmente les damos en esa entrega?… ¿cosas?, ¿tiempo?,  ¿atención? ¿escucha?.

Todos QUEREMOS y trabajamos “duro” para que nuestros hijos  tengan ¡todo!. Yo pregunto: ¿tengan qué?.

Los padres de hoy en día tienen claro y reconocen que ESO” que reciben sus hijos los primeros años de vida, en su infancia, determina su vida:  su manera de relacionarse, la seguridad en sí mismos, su autoestima, su capacidad de resolver problemas, su iniciativa, en últimas, la manera como van a abordar su vida.

Así pues, vale la pena detenernos  un minuto a pensar qué es ESO que debo ofrecerles, no sin antes preguntarnos si “ESO” es lo que queremos nosotros, o es lo que necesitan nuestros hijos…

ESO, para mí, se llama Amor. Pero el amor en el que trascendemos a nuestros deseos y a los de ellos, el amor que a veces pone límites y dice que no. El amor que reconoce las habilidades y edad del otro para dejarlo ser. El amor que puede ver la grandiosidad y las posibilidades del otro y le permite desplegarlas.

Miles de preguntas y oportunidades aparecen en la vida diaria para AMAR y formar a nuestros hijos: ¿dónde duerme? (en su cama o con mamá y papá), ¿dónde y qué comen?, ¿cómo pongo normas y límites?, además, ¿cuáles normas y límites?, ¿cuánto tiempo debo jugar con ellos y a qué debo jugar con ellos?, ¿cómo debo mostrarles que se “equivocaron”?, ¿como enseño a dejar su pañal?.

Ahora bien,  cada uno de estos “momentos claves” de crecimiento se pueden abordar de dos maneras: desde lo que mi hijo quiere o desde lo que mi hijo necesita.  A  veces el camino coincide pero frecuentemente no.

La respuesta a estos interrogantes  es muy simple, y tiene que ver con el SENTIDO.  Cada cosa que hacemos, decidimos o permitimos como padres es movido por una emoción, (Culpa, felicidad, tristeza, miedo, rabia) o por un sentimiento (ilusión, esperanza, angustia,) que nos muestra qué es VALIOSO, y qué tiene SENTIDO para nosotros como familia. Y CADA cosa que hagamos, demos o permitamos a nuestros hijos va a tener una consecuencia y un aprendizaje. Si mi hijo(a) ya puede caminar (pues tiene 3 años) y para que no se canse, o por comodidad, lo llevo en coche en un trayecto corto, le doy lo que quiere… pero seguramente (para su desarrollo y su auto-concepto) necesita caminar!. Si la elección es el coche, entenderá rápidamente que no se espera de él que sea capaz de hacerlo.   Si mi hijo “decide” porque quiere  no ponerse el cinturón de seguridad, le estamos dando gusto!. Pero, ¿cuál podría ser la consecuencia?.  Cual es el SENTIDO de poner el cinturón, o dejarlo caminar?. Lo que sucede es que no es tan agradable “discutir” o negociar con nuestros hijos condiciones o acuerdos de convivencia,  pero esa es nuestra TAREA y debemos asumirla.  La disculpa de que los padres no tienen un manual de crianza o que nadie les enseñó a ser padres, se agrava cuando  vemos que realmente los que no nacen aprendidos son los niños… por lo tanto somos los adultos los responsables de las consecuencias de las primeras experiencias de vida de los niños(as).

“No es tan grave”, “no pasa nada”, “están chiquitos”, “son para consentirlos” “no tengo tiempo…”, son muchas veces los argumentos para permitir una zona permanente de confort, para no afrontar un momento de aprendizaje. ¡Y puede ser verdad!. Pero son argumentos “amorosos” y generosos si nos anticipamos a las consecuencias de la decisión que estamos tomando.

Para otros cuidadores, o quienes rodean a nuestros hijos siempre será  más  fácil “tener al chiquito contento”, y aunque en esa función de colaboración el reto es el mismo (lo que quiere el niño o lo que necesita); en estos casos a veces es  muy difícil desprenderse del QUERER del adulto.

Tener un hijo es emprender un viaje maravilloso.  Pero es un viaje que tiene que tener un destino claro y debe ser guiado por el faro del SENTIDO en la Crianza. Es importante tener una brújula y una bitácora que nos permita estar re-pensando el cómo lo estamos haciendo, cómo podemos retomar el rumbo y cómo podemos mejorarlo. Es un viaje en equipo, donde construimos camino. Así que el QUIERO muchas veces no aplica para todos. Un AMOR generoso, LA VERDADERA ENTREGA, no es tener a nuestros hijos felices ahora, es ofrecerles lo que NECESITAN para ellos aprender a ser felices… siempre.

Juanita Boada

Coach – Asesora

Vida · Familia · Educación

(310)8073445

31Ene2019

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar a las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas. Un niño que haya vivido en su temprana infancia alguna experiencia traumática y de gran dolor, puede recuperarse y sobreponerse a ello a través de la resiliencia. Es más, será capaz incluso de salir fortalecido. Se podría decir que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia.

Es importante, en la educación que se da a los hijos, que les enseñemos a que desarrollen la resiliencia, a través de conductas, del control de pensamientos y de actitudes que ellos pueden aprender con el ejemplo y orientación.

Cómo podemos desarrollar la resiliencia en 10 pasos:

1- Hacer y tener amigos

Enseñe y anime a tus hijos a hacer y tener amigos. Paralelamente, desarrolle una red familiar fuerte para que los niños se sientan amparados y aceptados. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Las relaciones personales fortalecen la resiliencia de los niños y les brinda con apoyo social.

2- Enseñar a los niños a ayudar a los demás

Ayude a su hijo haciendo que él ayude a los demás. Ayudar a otros puede permitirle superar la sensación de que no pueden hacer nada. A través de trabajos voluntarios apropiados a su edad, así como de pequeñas tareas que les des, los niños podrán sentirse valorados. En la escuela, se podría ejercitar pequeñas iniciativas con la creación de maneras de ayudar a los demás.

3- Mantener una rutina diaria

Ayude a su hijo a establecer una rutina diaria y a seguirla. El respeto a la rutina es un sentimiento reconfortante para los niños, especialmente a los más pequeños. Ellos necesitan saber que están cumpliendo y haciendo bien sus tareas.

4- Combatir la inquietud y la preocupación

Tan importante como seguir una rutina es no obsesionarse con ella. Enseñe a su hijo a concentrarse en sus propósitos pero también a descansar y hacer cosas diferentes. Es necesario que los niños estudien pero que también jueguen y se diviertan.

5- Enseñar a los niños a cuidarse

Es importante que todos cuidemos de nuestra salud, de nuestra apariencia, de nuestro descanso… Eso debe ser inculcado en los niños, desde pequeños. Con el ejemplo, podemos enseñar a los niños a cuidarse, a que se quieran, haciendo deporte, jugando, comiendo, durmiendo bien, etc.

6- Animar a los niños a fijarse metas

Fechas importantes como el inicio del año o un cumpleaños, son ideales para enseñar a los niños a establecer algunas metas en su vida. Objetivos que ellos pueden alcanzarlos. Así ellos experimentarán el valor del logro, de lo alcanzado, y disfrutarán de los elogios. Aprenderán que tener desafíos les hacen sentirse ‘grandes’.

7- Alimentar una autoestima positiva

Ayude a su hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdelo a entender que esos desafíos pasados le permiten desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayúdele a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñele a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo. En la escuela, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.

8- Enseñar a los niños a ver lo positivo incluso en las cosas malas

Fomentar una actitud positiva frente a las adversidades ayudará a los niños a enfrentarse a las dificultades con optimismo y positivismo. Que después de una tempestad siempre viene la calma y que no hay que desesperarse. En la escuela, los niños pueden escuchar cuentos y desarrollar actividades que muestren que la vida sigue después de las adversidades.

9- Estimular el autoconocimiento en los niños

Hay que enseñar a los niños que con todo se aprende y se crece. Ayude a que su hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a entender de qué está hecho. En la escuela, considera conversaciones sobre lo qué ha aprendido cada estudiante después de enfrentarse una situación difícil.

10- Aceptar que el cambio es parte de la vida

Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayude a su hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquellas que puedan haberse convertido en inalcanzables. En la escuela, se puede discutir cómo los cambios han tenido un impacto sobre sus vidas.

Fuente consultada:
– Asociación Americana de Psicología

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